Escena 7
(Un escenario cálido. ANGÉLICA narra. EL GATO y PULGARCITO la observan, sorprendidos.)
ANGÉLICA: Un pobre granjero estaba sentado junto a la hoguera, atizando el fuego para tener más calor. Su esposa estaba…
GATO: ¡Ey! Ese es tu cuento.
PULGARCITO: ¿Qué? ¿Cómo? ¿Mi cuento?
GATO: Sí, tu cuento. Tienes que salir.
PULGARCITO: No… yo no.
GATO: Sí, tú.
PULGARCITO: Pero no estoy preparado.
GATO: Claro que lo estás. Vamos, corre, Pulgarcito. ¡Sal ya!
(AMBOS salen de escena. Desde el extremo opuesto entra ANGÉLICA: una niña con uniforme escolar, mochila al hombro, leyendo un libro.)
Escena 8
ANGÉLICA: Su esposa estaba a su lado, hilando. Y el granjero le dijo:
—Es una pena que no tengamos hijos. Aquí hay siempre tanta tranquilidad, mientras que en otras casas hay ruido y alegría.
ANGÉLICA: —Es verdad —suspiró su esposa—. Si tan solo tuviéramos un niño, aunque fuera muy pequeñito, no más grande que mi dedo pulgar… Estaríamos satisfechos y lo amaríamos con todo nuestro corazón.
ANGÉLICA: Y sucedió que el deseo de su esposa fue concedido. Tras siete meses, dio a luz un niño perfecto en todo, salvo que no era más grande que su dedo pulgar.
ANASTASIA: Miren a Angélica, rayito de sol. Leyendo cuentos… Pobrecita. Es lo único que puede hacer para divertirse. Leer sola cuentos de hadas para no sentirse tan sola. Claro, chicas, ella no está a la moda como nosotras. No tiene nada que compartir: ni iPhone, ni televisión de pantalla plana, ni Blu-ray, ni home theater en alta definición. Nada de nada.
ANGÉLICA: ¿Sabes una cosa, Anastasia?
ANASTASIA: ¿Qué, amiguita?
ANGÉLICA: No necesito tener todo eso que tú tienes para tener amigas en el colegio.
ANASTASIA: Claro, ¿y cómo lo vas a tener? No tienes papá que te lo compre, y tu mamá es demasiado pobre para esos lujos modernos.
ANGÉLICA: No te metas con mi mamá. Y a mi papá déjalo.
ANASTASIA: ¿En el cielo, no? Ay, amiguis… mejor no mencionarlo, podríamos interrumpir su descanso eterno.
¿No era así como te decía él? “Rayito de sol”. ¿No aparece eso en los cuentos que te regaló?
ANGÉLICA: No.
ANASTASIA: Sí.
ANGÉLICA: No.
ANASTASIA: Sí. Y lo vamos a comprobar. Dame tu libro.
ANGÉLICA: No.
(ANASTASIA hace una señal. Sus amigas sujetan a ANGÉLICA mientras ella arranca el libro y lo rompe, lanzándolo al suelo.)
ANASTASIA: Ay, pobre… se quedó sin su libro.
ANGÉLICA: ¡Mi libro! ¡Mi libro de cuentos!
ANASTASIA: ¿Era Pulgarcito, verdad? Qué lástima… porque ya no podrás leerlo más. Quítenle la mochila y rompan los otros cuentos.
(Las niñas obedecen. ANGÉLICA cae al suelo llorando.)
ANGÉLICA: ¡No, por favor! ¡Mis libros! ¡Mis cuentos!
ANASTASIA: Esto es para que aprendas a tratar mejor a tus compañeras. Y para que tu madre te compre cosas de mejor calidad. No hace falta que me des las gracias: lo hago de corazón. Besitos.
Ah, y si quieres venir a mi casa a jugar, solo llámame. Adiós, amiguita.
(ANASTASIA y sus amigas salen riendo.)
Escena 9
(ANGÉLICA recoge los restos de los libros.)
ANGÉLICA: Mis cuentos… Papá, mis cuentos. Con ellos me enseñaste a leer. Ahora ya no están. Los rompió… ¿Qué voy a hacer sin ellos? Mamá se va a enojar. Ya no voy a ser la misma. No sin mis cuentos, papá. No sin ellos.
(Se queda dormida abrazándolos. Suena música suave. Aparece una gran marioneta: la REINA FANTASÍA.)
FANTASÍA: Angélica… niña mía. No pierdas tu alegría. Borra esa tristeza de tu rostro. Sé fuerte. Los cuentos vivirán siempre en tu imaginación. Ellos te darán esperanza y te ayudarán a creer en tus sueños. Yo estaré contigo. Solo piensa en nosotros… y apareceremos.
(ANGÉLICA despierta y sale lentamente. FANTASÍA se desvanece.)
(Se oyen sonidos electrónicos. Entran soldados cibernéticos cubriendo imágenes de cuentos con telas metalizadas. Música estridente. Aparecen IGNORÁNTICA, ANALFABÉTICO y la EMPERATRIZ CIBERNÉTICA.)
Escena 10
CIBERNÉTICA: ¡Tontos! ¿Qué hacen aquí? ¡A trabajar!
TODOS: Sí, a trabajar. Ya, ya, ya.
CIBERNÉTICA: Ustedes no. ¡Fuera de mi vista!
(Los soldados huyen.)
CIBERNÉTICA: Mucho mejor.
ANALFABÉTICO: Olor, ardor, color, sabor…
CIBERNÉTICA: ¡Analfabético!
ANALFABÉTICO: Sí, su majestad.
CIBERNÉTICA: Quiero noticias. La cibernética debe saberlo todo.
IGNORÁNTICA: Su plan fue un éxito. Anastasia destruyó todos los cuentos de Angélica.
CIBERNÉTICA: ¡Magnífico! Tráiganme a esa niña. Y capturen a todos los personajes de fantasía.
ANALFABÉTICO: Pero, su majestad…
CIBERNÉTICA: ¡No me digan que no! ¡Me da la calambreña!
LOS DOS: ¡No, la calambreña no!
CIBERNÉTICA: La ciencia avanza, los niños se alimentan de mis inventos y pierden su imaginación. Y ustedes dudan… ¡Inconcebible!
IGNORÁNTICA: ¿Cómo los atraparemos?
CIBERNÉTICA: Imítenlos. Finjan ser personajes de cuentos. Tráiganlos ante mí. Entonces el Reino de la Fantasía será mío… mío… mío.
LOS DOS: Suyo… suyo… suyo.
(La EMPERATRIZ ríe y sale. IGNORÁNTICA y ANALFABÉTICO quedan arrodillados hasta desaparecer.)
Escena 11
(IGNORANTICA se levanta rápidamente e imita la voz de la emperatriz. ANALFABÉTICO la observa.)
IGNORANTICA: Y todo su reino será mío, mío, mío. Ya lo verá. Será…
CIBERNETICA: (Desde dentro) ¿Dijeron algo?
IGNORANTICA: Que ya vamos, su majestad.
ANALFABÉTICO: (Se ríe) ¿Y qué era lo que decías?
IGNORANTICA: No te interesa. Además, si te lo digo, seguro se lo cuentas a la emperatriz.
ANALFABÉTICO: ¿Yo?
IGNORANTICA: Silencio, no he terminado. Has estado haciéndolo todo al revés. Y últimamente incluso estás trabajando como un buen villano. ¡Y eso no puede ser!
ANALFABÉTICO: ¿Por qué no? ¿Acaso puede pasarme algo si decido convertirme en un buen villano?
IGNORANTICA: ¿Cómo? ¿No sabes lo que te puede pasar? ¿No conoces el castigo?
ANALFABÉTICO: No.
IGNORANTICA: No es posible. Estás trabajando como villano y no sabes las consecuencias que trae dejar de serlo.
(Canta y baila alrededor de Analfabético)
IGNORANTICA:
Pues atento y escucha, te lo digo una vez.
Si eres listo y cuidadoso, seguro te salvarás.
Es la emperatriz quien manda, solo ella y nadie más.
Hazle caso y no protestes, o de aquí no escaparás.
El castigo es terrible, y en tres partes lo tendrás.
En el club de los villanos, tu nombre no saldrá.
Con ninguno de los cuentos, tu contrato servirá.
Lo peor vendrá al final, pues la misma emperatriz,
Cuando sepa lo que has hecho, sin decir palabra,
Cogerá todas tus claves y te desactivará.
ANALFABÉTICO: ¡No!
IGNORANTICA: Serás borrado eternamente de la imaginación de los niños. ¿Te imaginas que la gente deje de ser analfabeta? Sería toda una catástrofe. Creo que no tienes salida. Fin de la historia.
ANALFABÉTICO: ¿Entonces nunca podré dejar de ser villano?
IGNORANTICA: Nunca, querido, nunca, nunca, nunca.
(Ignorantica da vueltas alrededor de Analfabético riéndose y luego sale. Analfabético queda solo, derrotado.)
ANALFABÉTICO: Esto no puede estar pasándome a mí. Soy un personaje a punto de ser exterminado, y solo por querer dejar de ser villano. Ay, mamá… estoy acabado. Ay, papá… estoy destrozado.
Escena 12
(El GATO entra quejándose, sin ver a ANAFABÉTICO, quien se oculta y lo observa.)
GATO: Y todo por ser bueno con todos. Por olvidar mis picardías de gato, y por querer quedar bien ante ustedes y la reina Fantasía. ¿Y qué ha pasado? Me reclaman y me acusan de ser un personaje aburrido. Pero esto no se queda así. Que lo digo yo, en nombre de mi España. Ahora mismo me convertiré en un villano. Y todos me querrán y me respetarán. ¡Olé!
(El GATO queda paralizado. ANAFABÉTICO se acerca.)
ANALFABÉTICO: Y yo que me quejaba de ser villano. Quizá Ignorantica tenía razón. Debo seguir siéndolo. ¿Por qué no? Tal vez no sea tan malo, y para otros es importante. Ahora seré malo, malo, muy malo.
(Se escucha música. ANAFABÉTICO hace su show con dos ciber soldados chicas sosteniendo carteles.)
ANALFABÉTICO: Un personaje malo, y de mucha calidad.
En ninguna tienda lo podrá encontrar.
Y si pronta solución quiere tener…
Llame al gran Analfabético Sociedad Maléfica.
IGNORANTICA: ¡Analfabético!
ANALFABÉTICO: Ya voy, ya voy. Y ahora, sin más espera, ante todos vosotros, la gran captura del Gato con Botas.
Escena 13
(Música suena. ANAFABÉTICO corre y se oculta. El GATO escucha y marcha. Aparece un títere: MARQUÉS DE CARABAS.)
MARQUÉS: ¡Auxilio! ¡Socorro! Me ahogo, me muero. Ya no tengo ropas, y las monedas se perdieron.
GATO: Ay, marqués de Carabas. No se asuste, no se espante. Yo lo ayudo en un instante.
MARQUÉS: ¿He comido demasiadas compotas o es la voz del Gato con Botas?
GATO: Es mi voz, su majestad. Y por el amor de la Gata Carlota y como vaquero solitario, no se preocupe, marqués. Yo lo rescataré.
(El GATO corre hacia el MARQUÉS. Se oyen golpes detrás de los telones. Al aparecer, GATO está envuelto en su capa y ANAFABÉTICO lo empuja con su espada. Por otro extremo, aparece IGNORANTICA.)
IGNORANTICA: Felicitaciones, amigo. Ya tienes al primero. Solo faltan cuatro.
GATO: ¡Socorro! ¡Socorro!
ANALFABÉTICO: Calla, calla.
(Voces de RICITOS y CAPERUCITA desde el fondo.)
IGNORANTICA: Son ellos.
GATO: Se los dije… vienen a por mí.
IGNORANTICA: Rápido, vamos a escondernos. No podemos ser vistos.
ANALFABÉTICO: ¿Y qué hacemos con el Gato?
IGNORANTICA: Llévenselo a la emperatriz. Vamos.
(IGNORANTICA y ANAFABÉTICO salen con GATO.)
Escena 14
(CAPERUCITA y RICITOS entran desde lados opuestos del escenario buscando al GATO.)
CAPERUCITA: ¡Gato! ¡Gato con Botas!
RICITOS: ¡Gato! ¡Gatito!
CAPERUCITA: ¡Señor Gato! ¿Dónde se ha metido?
RICITOS: ¡Gatito tito, ridiculito!
CAPERUCITA: ¡Ricitos!
RICITOS: ¿Qué pasa? Ah, no… qué conflicto contigo, Caperuza. ¿Me puedes dejar ser Rizos? (Al público) Disculpen niños… un poquito de envidia.
CAPERUCITA: ¡Ricitos!
RICITOS: ¿Qué te ocurre? Qué conflicto, cape… De verdad.
CAPERUCITA: Te equivocas, Ricitos. El conflicto es la desaparición del Gato con Botas y debemos encontrarlo antes que Ignorantica y Analfabético.
RICITOS: Ay, no… yo no entiendo por qué te preocupas tanto. Seguro estará durmiendo.
CAPERUCITA: Yo no pienso eso. Tú peleas mucho con él.
RICITOS: Yo…
CAPERUCITA: Sí, tú.
RICITOS: ¿Que yo peleo?
CAPERUCITA: Sí, tú.
RICITOS: ¿Estás diciendo a los niños que yo peleo?
CAPERUCITA: Sí, peleas mucho con él.
RICITOS: Que yo sepa, solo rompo cosas a la familia Ositos… Pero ahora que dices que soy peleadora… ¡Me siento súper guay! Otra característica para mí. Tal vez hagan un nuevo cuento: Ricitos 2, La Peleadora.
CAPERUCITA: ¡Ricitos, ya basta!
RICITOS: No me dejan hacer sugerencias de nuevas historias.
CAPERUCITA: Uy, Ricitos… hoy estás insoportable.
RICITOS: No más que tú.
CAPERUCITA: Ay, ya.
Escena 15
(Ambas de espaldas. Música de cuento de hadas. IGNORANTICA imita la voz de mamá osa.)
IGNORANTICA: Papá Oso, hijito Osito… Daremos un bonito paseo mientras estos ricos dulces se enfrían. Los pondré por acá y volveré en un saltico.
(RICITOS y CAPERUCITA se miran.)
RICITOS: Es mi cuento… me leen. Debo seguir mi historia. (Coge los dulces) Uhm, deliciosos… me los comeré todos.
CAPERUCITA: ¡Me das uno!
RICITOS: No, son míos. Es mi cuento.
CAPERUCITA: Pues yo tampoco quería… (Pensativa) No me gusta nada de esto.
RICITOS: Están deliciosos… ay, qué pasa… me mareo… ay, me voy a caer. Auxilio. (Se desmaya.)
CAPERUCITA: ¡Ricitos! Sabía que algo andaba mal.
(IGNORANTICA y ANAFABÉTICO aparecen. CAPERUCITA nota solo a IGNORANTICA.)
IGNORANTICA: Eres muy lista, Caperucita. Pero ya no podrá ayudarle.
CAPERUCITA: Sabía que estaban detrás de todo.
IGNORANTICA: No escaparás.
ANALFABÉTICO: Atrapémosla.
CAPERUCITA: Veremos si me alcanzan.
(Persecución por el público. ANAFABÉTICO captura a CAPERUCITA.)
CAPERUCITA: ¡Suéltame, Analfabético, bruto!
IGNORANTICA: Cállate, Caperucita.
CAPERUCITA: Respétame…
(Se ríen. RICITOS empieza a despertar. CAPERUCITA aprovecha y pisa a ANAFABÉTICO, escapa corriendo.)
IGNORANTICA: Rápido, ve por ella.
ANALFABÉTICO: Se ha escapado.
IGNORANTICA: Por tu culpa.
ANALFABÉTICO: No, fue por ti.
IGNORANTICA: Te dije, por ti.
ANALFABÉTICO: Siempre yo, ¿y qué hacemos ahora con esta golosa?
IGNORANTICA: Cógela, y tráela a la emperatriz. Muévete.
(IGNORANTICA y ANAFABÉTICO sacan a RICITOS. La EMPERATRIZ entra con GATO con BOTAS enganchado a una cadena.)
Escena 16
CIBERNETICA: Vamos, Gatito tito, camina rapidito.
GATO: No quiero… qué humillación. Miau.
CIBERNETICA: Si quieres, debes caminar.
GATO: No… estoy cansadito… no me hale tan fuerte que me ahorcará.
CIBERNETICA: Que camines, te digo.
GATO: ¡Que me mata!
CIBERNETICA: No pasa nada. Si mueres, me busco otra mascota.
GATO: Ay, no… soy joven y sin casarme, la Gata Carlota enviudaría.
CIBERNETICA: Ya me aburrí de pasearte.
GATO: ¿Qué? ¡Piedad! Piedad de mí… le prometo decirle todo, todo, todito.
CIBERNETICA: ¿Todo? ¿He escuchado bien?
GATO: Sí, todo, todo, todito, como un gato buenito.
CIBERNETICA: Venga, habla… el tiempo es corto y me aburro.
GATO: Miau.
CIBERNETICA: Lo siento, no hables gatuno… solo castellano, inglés o catalán.
GATO: Soy gato muerto. Adiós mundo cruel.
CIBERNETICA: Deja de ser tan dramático, estamos en obra infantil.
GATO: ¿Obra infantil? ¿Puedo decir la introducción?
CIBERNETICA: Sí, pero después de hablar.
(Voces de ANGÉLICA y ANASTASIA desde el fondo.)
CIBERNETICA: Qué mala suerte… ya viene alguien. No puedo disfrutar ni cinco minutos en escena.
GATO: Miau… miau.
CIBERNETICA: Traduce gatito. Vamos, toca irse.
(Se lleva a GATO. Entra ANASTASIA trayendo a ANGÉLICA casi a la fuerza.)
Escena 17
ANGELICA: Anastasia, me haces daño.
ANASTASIA: Dime quien fue que le dijo a la maestra que yo te rompí todos los cuentos.
ANGELICA: No lo sé, no lo sé.
ANASTASIA: ¿Has sido tú que se lo ha dicho? ¿Has sido tú, verdad?
ANGELICA: No, yo no le he dije nada. Yo solo hice lo que la maestra me pidió.
ANASTASIA: Claro, ibas a leer como siempre los cuentos a toda la clase, y cuando los sacaste de la mochila la maestra se dio cuenta de que estaban rotos.
ANGELICA: Sí.
ANASTASIA: ¿Y yo no te dije que debías de botarlos, y comprarte otras cosas de mejor calidad?
ANGELICA: Pero es que eran un regalo de mi padre.
ANASTASIA: Igual daba. ¿Sabes qué? Ya los cuentos no se leen. Ya no existen en el interés de los niños. Están pasados de moda. Además amiguita, ellos no van a devolverte a tu padre, y tampoco te ayudarán en nada ni a ti, ni a tu mamá. No sirven. No han servido nunca. Eso debes de recordarlo siempre. ¿Te enteras, o no?
ANGELICA: Sí, pero…
ANASTASIA: No te preocupes. Yo te ayudaré a olvidarte de ellos. Pero promete que lo harás.
ANGELICA: Pero, es que, yo no quiero… Está bien, te lo prometo Anastasia.
ANASTASIA: Muy bien. Eso es. Ahora ve a prepararte a tu casa, te cambias de ropa, te arreglas y vienes a mi casa para que juguemos juntas con todas las maravillas electrónicas que tengo. Ve, corre. Y ponte mona. Hasta ahora, Ami. Te espero, prontito. No tardes.
(Angélica sale triste de escena, y Anastasia intenta empujarla para que apure el paso. Luego Anastasia se queda sola y se ríe de lo que ha hecho. Suena música tenebrosa y aparece detrás de Anastasia, la Emperatriz que viene cual dioses egipcios. Se coloca justo detrás de Anastasia y la toca en el hombro.)
CIBERNETICA: ¿Qué tal querida? ¿Cómo estás, preciosa niña? ¿Todo happy?
(Anastasia la mira, grita y se desmaya.)
CIBERNETICA: Ay, otra vez lo mismo. ¿Pero por qué cuando me ven se asustan tanto? ¿Estoy tan mal arreglada o qué? Siempre me ocurre lo mismo. Yo es que no entiendo nada. Ya sé. Seguro no le ha gustado mi peinado. Niños, díganme, ¿a vosotros os gusta mi peinado? Seguro que sí, ¿verdad que soy muy guapa? Hago una maravillosa interpretación en esta historia, que soy divina, de lo más. Lo sé, lo sé. ¿No? ¿Cómo qué no? ¿Qué pasa? ¿Acaso no quieren ser como yo? Sean como yo, y ya verán cómo nos divertiremos juntos creando el caos y dejando de leer esos tontos cuentos de la Reina Fantasía. Esos cuentuchos que ya no molan nada.
(Anastasia despierta.)
CIBERNETICA: Mira qué bien, ya ha despertado la nena.
(Anastasia intenta huir, pero Cibernética la detiene.)
CIBERNETICA: Stop, querida. Tú quieta allí.
ANASTASIA: ¿Qué?
CIBERNETICA: Hipnotizada.
ANASTASIA: ¿Ah?
CIBERNETICA: Que está hipnotizada. O al menos eso debería de ser. Hipnotízate.
ANASTASIA: No le comprendo.
CIBERNETICA: Que te hipnotices, nena. Que estás hipnotizada. Hipnotízate. Ay, no se entera.
ANASTASIA: Ah. Vale, vale.
CIBERNETICA: Perfecto. Ahora escúchame. Tú has sido elegida para llevar a cabo una gran misión. Y desde ahora serás nombrada mi más preciado tesoro: “CiberAnastasia”. Ven conmigo, que debo explicarte todo mi fabuloso plan. Querido público, os abandono por un momento. Pero ya regreso. Besitos ciber-electrónicos a todos.
(Sale Cibernética llevándose a Anastasia de escena. Suena música con la que miramos entrar a Ignorantica, que lleva consigo una especie de camisón de mangas largas. Pulgarcito aparece por el extremo opuesto y sin preverlo, se encuentran juntos en medio de la escena. Ignorantica finge llorar y él se acerca.)
Escena 18
IGNORANTICA: Uy, uyyy, ayyyyy, auyyyyy.
PULGARCITO: Oye, ¿tú no eres Ignorantica?
IGNORANTICA: Sí, soy yo. Auyyyyy.
PULGARCITO: ¿Pero la villana, la que quiere atraparnos junto con Analfabético, eres tú?
IGNORANTICA: Sí. Esa misma.
PULGARCITO: ¿Y no se supone que me debes atrapar?
IGNORANTICA: Sí, se supone.
PULGARCITO: ¿Y por qué no me atrapas?
IGNORANTICA: Porque antes, tendría que haberme vestido con esto, para poderte atrapar. Pero solo se puede usar si sabes tú bailar. Y como yo no lo sé hacer, pues no me lo he podido poner para poderte atrapar.
PULGARCITO: Ah. ¿Y por qué no me atrapas así, y ya está?
IGNORANTICA: Podría ser. Pero, ¿tú te vas a dejar?
PULGARCITO: No. Solo si me llegas a alcanzar.
(Ignorantica finge llorar.)
PULGARCITO: Pero no llores.
IGNORANTICA: ¿Cómo no voy a llorar, si tú no me quieres ayudar para dejarte atrapar?
PULGARCITO: Que no. Digo, que sí, te voy a ayudar. Y si tienes que bailar para poderme atrapar, ya podemos empezar. A la una, a las dos y a las tres. Música y a bailar.
(Suena música, ambos bailan y Ignorantica lo va envolviendo en la cinta.)
PULGARCITO: ¿Ves que fácil es? Ahora me lo quitas, te lo pones tú y me atrapas.
IGNORANTICA: Lo siento, pequeño. Ya lo has hecho por mí. Ahora, avanza, que la Emperatriz espera.
PULGARCITO: Ay, no. Estoy atrapado. Socorro, auxilio.
(Salen de escena. Se oye música misteriosa junto con la voz de Caperucita, que llama desesperadamente a la Reina Fantasía, mientras corre de un extremo a otro.)
Escena 19
CAPERUCITA: Reina Fantasía, Reina Fantasía. Aparezca donde quiera que esté. Estamos en peligro.
FANTASIA: ¿Qué pasa, Caperucita? ¿Qué ocurre?
CAPERUCITA: Reina, tiene que ayudarnos. Han atrapado a los personajes de los cuentos. Cibernética los tiene prisioneros. Hay que hacer algo para rescatarlos a todos, lo más pronto posible. Solo yo he podido escapar de ello. Debemos hacer algo pronto, recuerde que si no, nadie podrá proteger a Angélica; y los cuentos serán borrados de su imaginación, y la de todos los niños del mundo, para siempre.
FANTASIA: Caperucita, pronto. Debes de encontrar a Angélica, es nuestra única salvación.
CAPERUCITA: ¡Pero cómo!
FANTASIA: Encuéntrala. Antes de que lo hagan los secuaces de la Emperatriz. Solo ella le demostrará a la Emperatriz que cree en los cuentos de verdad. Su fe en nosotros, en las historias y la fantasía, es lo que podrá salvarnos de la total destrucción. Rápido Caperucita, debemos de darnos prisa.
CAPERUCITA: Sí, mi reina. Ahora mismo voy a ello.
(Voltea, pero es interceptada por Cibernética.)
CIBERNETICA: No tan rápido, querida Caperuza. Tú no vas a ningún lado.
CAPERUCITA: Te equivocas, Emperatriz, eso lo decido yo. Así que con permiso, me retiro.
CIBERNETICA: ¿No me has oído bien? Te he dicho que no vas a ningún lado. ¡Analfabético!
FANTASIA: No te vas a salir con la tuya.
CIBERNETICA: Eso lo veremos. ¡Analfabético, atrápala y llévala con los demás!
ANALFABETICO: Será un placer, capturarte Caperuza.
CAPERUCITA: Solo si me alcanzan, electrónicos tontos.
CIBERNETICA: Ahora quedarás sin habla por esa ofensa.
(Caperucita queda sin voz y Analfabético la captura llevándosela fuera de escena. Aparece el Gato con Botas.)
Escena 20
GATO: Aquí estoy, mi Reina. Yo la salvaré.
CIBERNETICA: ¿Otra vez tú, gato fastidioso? ¿Podrías irte? Esto es un asunto entre la Reina y yo. Tú no tienes nada que hacer aquí. Largo.
GATO: Te equivocas, malvada. Yo estoy aquí para proteger a mi reina y acabar contigo. Miau.
CIBERNETICA: Vale con los miau. Que ya te he dicho que en castellano.
GATO: Prepárate para ser derrotada. Tu tiempo en esta historia se ha acabado.
CIBERNETICA: Eso está por verse con vuestra querida Angélica. Y yo misma os lo mostraré.
(Cibernética da dos palmadas y aparece Angélica por el lado derecho. Trae un cuento consigo que aprieta fuerte contra su pecho. Llega, pero no ve a los otros personajes.)
ANGELICA: No me voy a rendir tan fácilmente. Yo quiero mis cuentos. Anastasia me tendrá que escuchar, lo quiera o no.
CIBERNETICA: ¿Qué dice esta niña? Seguro se ha equivocado de línea.
ANGELICA: No, señora. Eso es lo que sigue en mi guion. Yo digo lo que me toca.
TODOS: Ey, ¿podemos continuar con la historia? ¿Os parece?
LAS DOS: Vale, vale. Seguimos.
GATO: Miau. Es Angélica.
CIBERNETICA: Claro que es Angélica. Y ahora presenciarán todos su propia derrota. Ya lo verán.
(Cibernética da dos palmadas y aparece Anastasia por el lado izquierdo.)
ANASTASIA: Hola Angélica. ¿Venías a hablar conmigo? Te estaba esperando para jugar juntas.
GATO: No, Angélica. No la escuches.
CIBERNETICA: Calla, gato. Ahora no darás ni un paso más.
(Cibernética hace un gesto con el que el Gato se queda paralizado. Inmediatamente aparece Alicia por un lateral.)
ALICIA: Gato, ya estoy aquí.
ANGELICA: Alicia, ayúdame.
CIBERNETICA: Analfabético, haz tu trabajo.
ANALFABETICO: Con todo gusto, su majestad.
ALICIA: Ven que te estoy esperando, Analfabético.
ANALFABETICO: A ver quién atrapa a quién.
GATO: Corre, Alicia, corre.
(Alicia intenta huir, pero es capturada por Analfabético.)
CIBERNETICA: Magnífico, Analfabético. Y ahora que continúe la función con Angélica y Anastasia.
ANGELICA: Anastasia, yo…
ANASTASIA: Sí, lo sé. Venías a decirme que querías que jugásemos juntas. Lo sé.
ANGELICA: Lo que yo venía a decirte era…
ANASTASIA: Que botaste tus cuentos.
ANGELICA: Eh, bueno… sí.
ANASTASIA: Muy bien, amiguita. Te felicito. Eres maravillosa. Sabía que lo harías. Los cuentos ya no sirven para nada. Solo nos aburren. Guácala.
ALICIA-GATO: No, Angélica, no.
ALICIA: No la escuches.
GATO: Es mentira.
CIBERNETICA: A callar. Que viene la mejor parte.
ANGELICA: Sí. Tienes razón. Tal vez no sirvan para nada de todas formas. Y tampoco puede que me devuelvan a mi papá. Pero… pero yo creo en ellos. Y me gustan, y me ayudan a creer en la fantasía, a reír, a soñar, a querer a mi mamá. Y a pensar en mi papá. No me interesan tus juegos electrónicos, tus cosas de última moda, ni nada de lo que tú tienes. Todo eso se echa a perder, se gasta, se daña, pero los cuentos no. Los cuentos seguirán vivos en mí, todos los días. Siempre, siempre.
CIBERNETICA: No, no, no. Pero qué dices. Este es el fin de mi interpretación en esta historia. No lo puedo aceptar. Yo nunca he sido derrotada de esta forma. Qué horror. ¿Qué van a decir de mí en el mundo de la maldad? Creo, creo que desfallezco.
ANGELICA: Niños. Niños. ¿Verdad que ustedes creen en los cuentos? Díganselo a Anastasia.
(Los niños responden y se crea un juego entre Angélica y ellos que la misma Angélica controla.)
ANASTASIA: No, no. ¿Pero qué dices, amiguita querida? Eso no es verdad. Los cuentos no sirven, no, no. Dime que no, amiguita. No, no, nooooooo.
CIBERNETICA: Es mi fin. No quiero, no quierooooo. Me las pagaréis todos, muy pronto. Me voy.
(Alicia y el Gato asustan a Analfabético, que huye despavorido tras Cibernética.)
ANALFABETICO: Su majestad, espéreme. No me deje solo. Su majestaddddddd.
ALICIA-GATO: Ganamos, ganamos. Hurra, viva. Gracias Angélica. Ha sido por ti. Ahora permaneceremos en la imaginación de todos los niños del mundo porque tú lo has logrado. Hasta pronto, Angélica. Y recuerda que siempre estaremos contigo. Siempre.
FANTASIA: Niña mía. Nos ayudaste a vencer a Cibernética. Ahora todos los niños del mundo nos volverán a leer, y creerán una vez más en nosotros, logrando así que perdure la fantasía. Gracias Angélica y recuerda, cada vez que quieras que estemos contigo, solo debes leernos y apareceremos. Adiós, niña mía, adiós.
ANGELICA: Gracias, papá. Ahora me voy a casa a leer muchos cuentos más.
(Angélica sale de escena poco a poco al tiempo que la música va subiendo de intensidad y la luz decrece lentamente.)
FIN de la historia.
Escrito por: Marco Román.
© 1998 S.O.S ¡Se acaban los cuentos!