miércoles, 21 de enero de 2026

Tyler

Tus ojos eran distintos en la madrugada del querer, 

como dos ocelos apagados en una noche sin florecer.

Me acosté viéndote recoger tu pesar y quise envolverte

en un abrazo sin sopesar.


Qué me importaban los días y las horas, 

que yo sí era consciente de tu desvelo a deshoras.

Cuando la alborada se cernía de seda

y tú guardabas los segundos con queda.


Levanté un ramal para acariciar tu vaina de pureza

y en ella me encontré con una lágrima de tristeza.

Mi lamento me había impregnado y tu sufrimiento ya no yacía,

ojalá fuese aquel mío y tu congoja hubiera estado vacía.


Ahora descansas en un bello prado verde,

el Sol acaricia tu esencia sin olvidar que te recuerde.

Tus cabriolas son pompas en la brisa y 

mi Amor te escolta como un jinete sin prisa.
























Escrito por: Andrew Wooldstick.


© Todos los derechos reservados.

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